martes, 26 de diciembre de 2017
¿Cómo se prepara una cena de Fin de Año en Cuba?
Por: Chef Jorge Fernández Prendes
Platos típicamente cubanos no han faltado nunca en la mesa de cada familia cubana. Foto: EFE.
Platos típicamente cubanos no han faltado nunca en la mesa de cada familia cubana. Foto: EFE.
Las comidas y bebidas que hemos consumido los cubanos durante las fiestas de fin de año constituyen una larga tradición que se ha conservado a través del tiempo, con diferentes variantes según el momento histórico que se ha vivido, pero que ha mantenido la esencia de esta vieja tradición.
Platos típicamente cubanos no han faltado nunca en la mesa de cada familia cubana y de éstos les brindamos algunas recetas de las que siempre hemos disfrutado, además de algunos consejos para su elaboración y para una dieta sana.
En Cuba se consideran Fiestas Navideñas las comprendidas entre el fin del año y el comienzo del año venidero pasando por Nochebuena, Fin de Año, Año Nuevo y Día de Reyes, todas con una connotación religiosa. Estas celebraciones tienen la característica de agrupar a toda la familia y desde antaño se hicieron una costumbre muy popular.
En estas festividades existe un tradicional menú de comidas y bebidas típicas, en el cual se destaca el lechón asado, acompañado según la región de: congrí elaborado principalmente en el oriente de Cuba o de arroz moro mucho más elaborado en la región occidental, la yuca con mojo, los tostones, ensalada de vegetales y postres caseros, en especial los buñuelos de Navidad, aunque también son típicos el dulce de coco, mermeladas y frutas en almíbar con queso. La cerveza y los vinos actualmente son las bebidas que más se consumen. En épocas pasadas y aún en la actualidad; pero en menor escala, el pavo relleno, el agualoja y el ponche de leche, elaborados en casa, son de la preferencia de muchos. También a la usanza española turrones, cidras, dátiles, nueces, avellanas, manzanas e higos. A las doce de la noche del 31 de diciembre era tradición comer 12 uvas en espera del nuevo año.
También para estas fechas han surgido exquisitos platos que han enriquecido nuestro espectro culinario, tales como el Cubitey, que no es más que una mezcla de elementos del Congrí y de la Paella, o como la ensalada Yumurí, donde la decoración estará acorde con la festividad; la receta original plantea colocar el pimiento rojo, previamente cortado, formando flores de pascua en el centro se coloca una zanahoria cortada y cocida y luego los tomates y los pimientos rellenos se ubican bordeando la flor de pascua, decorada con ramitas de berro.
Platos más frecuentes en nuestras fiestas
Atardecer de fin de año. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate (Archivo).
El cerdo asado, plato principal en la cena de Fin de Año en Cuba. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate (Archivo).
Hablaremos entonces de los platos más consumidos en estas celebraciones. Es muy típico en la cocina cubana, especialmente en las festividades como la cena de Fin de Año, que el plato principal sea el cerdo asado, en torno al cual giran los demás alimentos, la técnica de asarlo varía según la región del país, por ejemplo en la región oriental se asa en una púa, que lo atraviesa de un lado a otro, esta púa va sujeta a una estaca clavada en la tierra, que tiene varios niveles, para a través de la altura, regular el calor transmitido por el carbón o leña que se deposita en un hoyo hecho en la tierra. Mientras se asa el cerdo se le va dando vueltas a la púa para que se cocine por todos lados; también es costumbre rellenarlo en su interior con congrí oriental, y a medida que se asa el cerdo se va cocinando el congrí. En el occidente del país se asa el cerdo a la parrilla o barbacoa, técnica de origen indio, que según el tipo de leña utilizada cambia el sabor del asado, es muy común utilizar la de mangle rojo y las ramas de guayaba.
En el centro del país se asa el cerdo al pincho, se le clava el pincho al animal desde la parte trasera saliendo por la boca y se coloca el pincho entre dos palos o tubos, con los cuales se le puede ir regulando la altura que se quiera, debajo en un depósito u hoyo en la tierra, tendremos el carbón o la leña. En la provincia de Pinar del Río se estila mucho cuando se asa el cerdo a la parrilla taparlo con hojas de plátano.
En La Habana, la forma más común de asar es al horno. El asado en cazuela es empleado a lo largo de todo el país. Lo que es prácticamente común en casi todas las regiones son los condimentos con que se adoba el cerdo, el mojo criollo y el rociarlo a medida que se cocina. La nomenclatura del cerdo varía por toda la isla, se le llama de diferentes formas: cerdo, cochino, marrano, macho, puerco, lechón e incluso se le llama indistintamente. En muchas regiones el lechón asado de Fin de Año da origen a otro plato que se consume ya para el Año Nuevo, le llaman montería y consiste en las masitas sobrantes del lechón asado, cortadas se rehogan en un sofrito y se enriquecen con pimentón y vino seco. Este es un plato donde se aprovechan los subproductos, puede consumirse con casabe (preparación aborigen), hidratado con la salsa y encima la montería. Aún en algunas regiones, sobre todo en la parte oriental del país, se sigue consumiendo el casabe en las festividades de Fin de Año.
Los intestinos del cerdo llamados en Cuba “mondongos” lavados con hojas de guayaba, las vísceras llamadas “gandinga” y los sesos del cerdo con los que se hacen frituritas, se consumen principalmente en el almuerzo del día 31 en espera del lechón asado, aunque en muchos lugares se consumían en los días venideros a esta fecha.
Otro de los platos más característicos de la cena cubana de Fin de Año lo es sin lugar a dudas la yuca con mojo, que consiste en la yuca blanda con un mojo criollo por encima y en muchas ocasiones se le adiciona chicharrones de cerdo. El mojo criollo es ampliamente utilizado en la cocina cubana, se emplea en piezas durante y después de la cocción, sobre todo, ejemplo: la yuca con mojo, a la que nos referíamos, malanga con mojo, calabaza con mojo, el ya mencionado, adobo de mojo criollo para el lechón y otras carnes asadas. Esta preparación es muy representativa de la cocina cubana y en especial de la cocina campesina. Es importante tener en cuenta que este mojo le da el nombre de “a la criolla” a infinidades de platos.
La cena de Fin de Año va acompañada de plátanos verdes, los cuales son cortados en rodajas y fritos en dos tiempos, primero se doran por ambos lados y luego se vuelven a freír pero esta vez aplastados. Este plato tiene origen africano y es llamado de diversas formas, dependiendo la región del país, en occidente es más común llamarlo “plátanos a puñetazos” o “tostones”, aunque en Pinar del Río es más frecuente llamarle “ambuilas”; en Oriente y Centro son llamados “plátanos chatinos”, también se le conoce como “patacón pisa’o”.
Joya de la gastronomía caribeña lo es sin duda alguna el congrí, esa mezcla del arroz blanco guisado junto a los frijoles colorados. Nuestro sabio Don Fernando Ortiz, tercer descubridor de Cuba, nos refiere su posible, pero no probado origen africano y nos da el vocablo venido a Cuba, procedente de Haití, donde a los frijoles colorados le llaman congó y al arroz riz, al igual que en el idioma francés, por lo tanto plantea que significa en creole (criollo) congos con arroz, no debe confundirse este plato con el arroz moro, pues en el congrí se utilizan frijoles colorados y en el arroz moro se sustituyen estos por frijoles negros, los cuales dan origen al nombre. Popularmente se conoce al arroz moro como moros y cristianos, pero en la cocina profesional e internacional los moros y cristianos, se cocinan de un modo diferente, también se elaboran con frijoles negros y con los mismos ingredientes que el arroz moro, con la diferencia de que el arroz se cocina aparte con los condimentos blancos (ajo y cebolla) y los frijoles se cocinan con el resto de los ingredientes, luego se cuelan y saltean, se presentan de forma separada artísticamente y es el cliente quién hace la mezcla. Es conocido que la unión del arroz con los frijoles es muy beneficiosa para el organismo humano, pues ambos mejoran la calidad de proteínas vegetales presentes, puesto que ambos contienen aminoácidos esenciales, uno posee los aminoácidos de que carece el otro, formando un complemento ideal desde el punto de vista nutricional, de este modo se obtiene una proteína de un valor biológico similar a la que contienen las carnes.
Típico en estas fechas, lo es la ensalada de vegetales. Generalmente se emplean vegetales de la estación, principalmente tomates, lechuga y rábanos. Para el aderezo de la misma se utiliza una vinagreta clásica, aceite, vinagre, sal y pimienta, esta última empleada más bien en la actualidad y en muchas ocasiones se le añaden anillas de cebolla. Práctica de suma importancia por el aporte de fibra dietética y vitaminas, que actúan como antioxidantes, vitamina C, E, betacarotenos, y otras sustancias con igual acción, tales como los polifenoles y fitoquímicos, imprescindibles para contrarrestar la producción de sustancias nocivas por el consumo excesivo de grasas y “carnes”.
Y para finalizar esta suculenta cena “el postre”, indiscutible compañero de la mesa cubana. Muchos cubanos, me atrevería a decir que la gran mayoría, piensan que “si no han comido postre no han comido”, hábito nacido en los monasterios y conventos andaluces, y fortalecido en los barracones de esclavos africanos, pues los esclavos africanos eran confinados mayoritariamente a los ingenios azucareros, y se sabe que su dieta era elevada en azúcar, de ahí la preferencia del cubano por el dulce; costumbre que es bien sabido lo perjudicial y nocivo que es para nuestra salud, a pesar de que los dulces son fuentes de glucosa y nos ofrecen energía y fuerza, el consumo excesivo de azúcares provoca una cantidad de energía adicional a la necesaria, que se almacena en forma de grasa, con el consiguiente sobrepeso u obesidad, y por ende, riesgos a contraer enfermedades crónicas.
El más tradicional postre consumido en las fechas de fin de año es sin dudas los buñuelos de Navidad, con una clara influencia católica, pero elaborados principalmente con los productos de nuestra tierra, también en la santería este postre es ofrendado a los orichas. Este postre tan tradicional tiene algunas variantes dependiendo de la región, en algunos lugares, emplean un poco de calabaza en vez del boniato y en otros lo hacen sin el boniato, también rallan la yuca para extraerle la catibía, la ponen a secar al sol durante 10 o 12 horas; una vez seca la pasan por el jibe, para obtener la harina, luego le añaden el anís y lo amasan en forma de bola y la ponen a hervir. Una vez cocinada la rompen en el mortero y es cuando le agregan la malanga, el boniato y los huevos, y terminan el procedimiento de igual forma. En algunos casos le incorporan harina de trigo para trabajar la masa en la mesa.
Una dieta sana para felices fiestas
La yuca con mojo, un plato que no puede faltar en la mesa del cubano. Foto: CubaAhora.
La yuca con mojo, un plato que no puede faltar en la mesa del cubano. Foto: CubaAhora.
Debemos tener en cuenta que el cubano es gran consumidor de grasas y si analizamos con detenimiento el menú tradicional de Fin de Año, veremos la gran cantidad de grasas que se consumen, por ejemplo, el cerdo asado, los chicharrones de cerdo que acompañan a la yuca con mojo, los tostones que se fríen en dos ocasiones, y el tocino o los chicharrones, en dependencia del congrí o del arroz moro, etc.
Las grasas son nutrimentos importantes de la dieta, constituyen una fuente de energía y son elementos esenciales para las funciones vitales del organismo, además favorecen la absorción de las vitaminas liposolubles, pero debemos tener en cuenta la calidad, la cantidad y la forma de consumirlas. El consumo excesivo de estas grasas saturadas presentes en el cerdo, entre otros alimentos, atenta contra la salud, promoviendo el desarrollo de enfermedades principalmente cardiovasculares y otras asociadas, como la hipertensión y la obesidad.
Es importante tener en cuenta que el sobrecalentamiento de las grasas también es nocivo para la salud, puesto que, cuando estas se sobrecalientan se liberan sustancias tóxicas como la acroleína, las que están asociadas con el deterioro y envejecimiento celular. Por todo esto se recomienda no dejar de disfrutar de nuestra suculenta y tradicional cena de fin de año, pero al hacerlo debe ser de forma sana y así quedan a la vez satisfechos nuestro paladar y nuestro cuerpo.
Aperitivos de Fin de Año
Berenjenas fritas con miel, sorprendentemente deliciosas y saludables.
Berenjenas fritas con miel, sorprendentemente deliciosas y saludables.
Según la definición de la Real Academia de la Lengua, una de las acepciones de “aperitivo” es la de aquello que “sirve para abrir el apetito”. Se trata de pequeñas cantidades de comida y su objetivo es provocar el apetito, no saciarlo. En algunos países, como en Cuba, es costumbre brindarse en fechas festivas, como las celebraciones por el fin de año, pues no es común hacerse a diario.
En el siglo XVII no se conocía esta palabra en castellano con la acepción moderna; en aquella época un aperitivo era “una cosa que abre y limpia las vías”, un término empleado solo por médicos y farmacéuticos. Posiblemente la palabra “apetito” (del latín: aperitīvus – abrir el apetito) influyera en esta nueva y moderna denominación.
¿Cómo se emplea?
Los aperitivos son algo característico y clásico a la vez, pues se emplean para amenizar un momento agradable entre dos o más personas. Las raciones de un aperitivo generalmente son pequeñas. No siempre sucede así, pues hay aperitivos de larga duración; después de ingeridos es difícil pasar a la mesa a cosas mayores.
Son múltiples los aperitivos, pues en la variedad está el gusto. Puede servirse como tales panes integrales con tomate, frutos secos, pescados, mariscos, en fin, todo un mundo por descubrir. Siempre con la inclinación en la mente de ofrecer alimentos saludables para “picar”. Los aperitivos deben contener ciertos principios amargos; se les atribuye la propiedad de ser estimulantes del apetito, tónicos y estimulantes del sistema digestivo.
Aperitivos poco recomendables
Los embutidos callejeros, las masitas de puerco fritas, el jamón, los chicharrones y los quesos no son los alimentos más indicados para el aperitivo, por la gran cantidad de grasas saturadas, colesterol y calorías contenidos en ellos. Quienes desean mantener una alimentación saludable e inofensiva, a veces no saben qué comer como aperitivo o las mejores bebidas cuando salen a tomar algo. Dejan de comer cualquier cosa por temor a sumar más calorías y echar por tierra el cuidadoso esfuerzo de toda la semana.
Algunos no son para nada recomendables, pues contienen mucha grasa y almidón en su elaboración, quitan apetito para la comida posterior y aportan demasiadas calorías en un volumen tan pequeño.
Aperitivos recomendables
De los muchos alimentos ofrecidos como aperitivo, se deben seleccionar aquellos particularmente recomendables como tónicos y estimulantes del sistema digestivo, por su cualidad para abrir el apetito siendo a la vez ligeros en cuanto a la cantidad de caloría en ellos contenidas. Su ingestión favorece la secreción de jugos gástricos y condiciona al estómago para la mejor digestión del plato fuerte. Es el caso de las aceitunas, los encurtidos, los vegetales fermentados, los canapés de atún, huevo duro cubiertos con un poco de mayonesa casera o de cebolleta picada y vinagreta o bebidas como el agua tónica o los refrescos sin calorías, entre otros.
Es bueno seguir con la costumbre de los días festivos de consumir algo ligero antes de comer aun estando a dieta. Consiste en un momento de encuentro entre amigos, amantes o familiares, muy placentero y para nada conviene dejarlo de lado.
Sugerencias saludables
Un aperitivo, sustituto perfecto de las papitas fritas y similares, pueden ser las palomitas o rositas de maíz hechas en casa. Las industriales ya envasadas y listas para cocinar en el microondas tienen más cantidad de aceite de origen desconocido y son abundantes en sal. Por eso no son muy recomendables. Incluso se puede hacer una buena fritura añadiendo los alimentos cuando el aceite, de calidad como el de oliva y no recalentado, esté bien caliente. De esta manera, se forma una costra externa tostada e impide la entrada de un exceso de aceite al interior del alimento. Si la fritura no está bien hecha, además de su elevado contenido en calorías, es muy indigesto y se nota cuando el alimento desprende un aroma no agradable a aceite recalentado.
En algunas zonas, a determinados aperitivos se les conocen con el nombre de “montaditos” o “banderillas”, pues los ingredientes, siempre saludables, se colocan uno encima del otro y suelen ir pinchados en un palillo de dientes. Los aperitivos saludables son alternativas más ligeras y digestivas cuando se debe cuidar las cantidades de grasa y las calorías de la dieta. Y siempre queda la posibilidad de pedir una ración de encurtidos, donde suelen estar combinados pepinillos y cebolletas en vinagre con o sin aceitunas.
Aperitivos saludables
Ideas de aperitivos saludables para gente con prisa:
Entre ellos se encuentran las zanahorias, se pueden comer solas y son muy bajas en calorías; frutas secas, pues aportan fibra y casi no tienen grasa; ensalada de garbanzos con un buen contenido de grasas saludables y proteínas de calidad; un vasito de yogur descremado bien frío; queso semidescremado, con solo 80 calorías por rebanada, con una buena dosis de proteína y un poco de calcio; y las siempre deseadas naranjas, uvas, frutabomba con melón…
Otras ideas saludables de aperitivos:
Fiambre de pavo y pasta de aceitunas
Es delicioso y muy saludable. Se baten las aceitunas con aceite de oliva virgen extra, se coloca un poquito de pasta sobre hojitas de lechuga tierna y encima pedacitos del fiambre.
Berenjenas fritas con miel
Sorprendentemente deliciosas y saludables. Rebozar bien las ruedas de berenjena en salvado de trigo y colocarlas en aceite hirviendo para que no queden grasosas, después se cortan en pedacitos y se colocan en un plato con un fondo de miel. Aporta pocas calorías y mucha fibra vegetal.
Papas horneadas sin aceite
Un aperitivo saludable hecho en casa. Se cortan las papas en rodajas muy finas y se meten en agua unos minutos. Luego se sacan y secan, se colocan en la rejilla del horno y se introducen en el horno caliente unos diez minutos. Para darles sabor se untan con puré de tomate y se sazonan con ajo o cebolla en polvo o un poco de pimentón, según el gusto de cada cual. Las ruedas se pican en cuarticos y se colocan en una bandeja.
Bastoncitos de zanahoria con puré de garbanzos
La zanahoria, dulzona, se unta a la perfección con un puré de garbanzos más denso y sabroso. Para hacer un puré rápido basta con ¼ de libra (100 gramos) de garbanzos cocidos o abrir una lata de garbanzos industriales y batirlos con un poco de pimentón, aceite de oliva —preferentemente virgen extra— y comino al gusto. Se pica la zanahoria en bastoncitos y se colocan en una bandeja con el puré en el centro. Además de saludable, el contraste de color es muy bonito.
Bastoncitos de pepino con yogur especiado
Un aperitivo saludable y refrescante. Consiste en una salsa con base de pepino picado en bastoncitos y yogur descremado batido con ajo crudo. Estimula el apetito casi sin calorías.
Melón con filete de claria
Un aperitivo líquido un poco diferente con un contraste delicado. La clave, en este caso, es no poner un tazón, sino servirlo en una tacita de café. Consiste en un batido de melón adornado con tirillas de claria hervida y sazonada a su gusto o del pescado de su preferencia. Si no les gusta el melón batido siempre se pueden poner unos dados de melón con una tira del pescado por encima. Ambos pueden ser preparados de antemano y guardados en el refrigerador. Como aperitivo es especial.
En La Habana, la forma más común de asar es al horno. Foto: Archivo.
En La Habana, la forma más común de asar es al horno. Foto: Archivo.
(Tomado de Salud-Vida/ Infomed)
viernes, 24 de marzo de 2017
viernes, 30 de diciembre de 2016
miércoles, 28 de diciembre de 2016
Una joven azafata… de 80 años
Esta mujer trabaja como auxiliar de vuelo desde hace casi seis décadas; posibleme sea la azafata más anciana del mundo
Ya se sabe que las personas son cada vez más longevas y muchas se siguen manteniendo activas a edades notables, incluso en profesiones tradicionalmente reservadas a las jóvenes. Este es el caso de Bette Nash. Ella tiene 80 años y trabaja como auxiliar de vuelo desde hace casi seis décadas, una longevidad laboral que probablemente la convierta en la azafata en activo más anciana del mundo.
Esta mujer soñaba con desarrollar esa profesión desde los 16 años y comenzó su primer empleo en el sector en 1957, para la ya inexistente Eastern Airlines. Hoy en día pertenece a la disciplina de la estadounidense American Airlines.
Cambió decenas por centenares
Al explicar su dilatada trayectoria, Nash relata que volar hoy en día es muy diferente que durante la denominada edad de oro de la navegación aérea, cuando los aparatos eran un lugar de donde las personas lucían su ropa más elegante y comían con vajilla de porcelana.
“El trabajo era más duro físicamente entonces. Teníamos que servir una gran bandeja de comida y yo era la única azafata del avión“, indica Nash, quien recuerda que los Kennedy eran clientes frecuentes. La dedicada mujer todavía reparte bebidas a centenares en vez de comidas a unas decenas, pero sigue encantada con su labor: “Amo a mi gente, conozco a mis clientes y sé lo que quieren”.
De los encerados a las pantallas
Esta veterana del aire considera que nada ha cambiado tanto en el sector aeronáutico comercial como la tecnología. Así, cuando empezó a volar los horarios de vuelo se escribían en un encerado, mientras que los manuales e instrucciones eran libros de verdad, no en formato digital.Esta modernización ha supuesto un verdadero desafío para Nash, quien ha reconocido que “las aerolíneas evolucionan continuamente y uno debe evolucionar con ellas”.
A pesar de todos los cambios de la industria, que también han afectado a los uniformes, una cosa permanece imperturbable ante las tendencias: la sonrisa que Bette Nash seguirá mostrando a los pasajeros.
(Tomado de bohemiadigital y RT)
martes, 4 de octubre de 2016
La soledad elegida y la que nos elige
"Ningún hombre es una isla, completo en sí mismo. Todo hombre es
un pedazo del continente, una parte de la totalidad" [John Donne]
Fuentes: elblogdeffuentes, todoensalud, ayudapsicologica
Tomado de http://jesusgonzalezfonseca.blogspot.com
Mejor solo que mal acompañado dice el dicho, pero la soledad es una
actitud muy mal vista, los seres humanos son ante todo seres sociales y
primitivamente no se puede comprender el deseo de otro miembro del clán
de estar lejos del grupo.
Como bien se dice, hay dos tipos de soledad, el estar aislado de otras
personas y el sentirse solo. Pero hay un mundo de diferencias entre
ambas, la soledad no elegida es un estado negativo, duro, caracterizado
por una desagradable sensación de aislamiento, uno siente que algo
falta. La soledad elegida es el estado de estar solo sin sentirse solo.
Es un estado positivo y constructivo. Es un momento que se puede
utilizar para la reflexión, el crecimiento o el goce de algún tipo. Así
por ejemplo la lectura requiere soledad profunda, el pensamiento y la
creatividad por lo general también. Es un medio de disfrutar de la
tranquilidad, es algo que cultivamos, una oportunidad para renovarnos.
Cultivar una sana soledad, es más que estar solo, es estar con uno
mismo, algo para lo cuál no nos damos tiempo. Algo que se llama
habitualmente introspección.
Todos necesitamos momentos de soledad, aunque según nuestro temperamento
esa cantidad de tiempo “para nosotros” difiere. En nuestra sociedad,
donde los extrovertidos constituyen las tres cuartas partes de la
población, ser solitario está catalogado de forma negativa.
Contrariamente a la creencia popular, no todos los solitarios tienen un
miedo patológico a las relaciones sociales. "Algunas personas
simplemente tienen una baja necesidad de afiliación," dice Jonathan
Cheek, psicólogo en el Wellesley College. "Hay una división muy grande
entre el solitario por preferencias y el solitario forzado." Una
tendencia a la soledad podría reflejar una mezcla de tendencias innatas y
experiencias, tales como no tener muchos amigos en la infancia o crecer
en una familia que valora la privacidad.
Amanda Guyer, psicólogo de los Institutos Nacionales de Salud en
Bethesda, Maryland, ha encontrado que las personas con más tendencia a
estar solas resultan ser más sensibles a todo tipo de interacciones
emocionales y estímulos sensoriales, lo que significa que suelen
encontrar placer donde otros no lo hacen. Los resultados Guyer sugieren
que los introvertidos pueden ser más sensibles a todo tipo de
experiencias positivas. Las investigaciones realizadas por
psicoterapeuta Elaine Aron (ver entrada del blog "¿eres altamente sensible?
") confirman la corazonada de Guyer, demostrando que las personas
solitarias suelen tener una agudeza sensorial muy alta. Debido a que los
solitarios son buenos en captar las sutilezas, están bien adaptados
para las carreras que requieren una estrecha observación, como la
escritura y la investigación científica. No es de extrañar que famosos
solitarios de nuestra historia incluyan a personajes como Emily
Dickinson, Stanley Kubrick, o Isaac Newton.
Al contrario que la impuesta, la soledad deseada proporciona una
sensación cercana a la libertad que, a su vez, puede inspirar el sosiego
necesario para sobrellevar el estrés de la vida diaria.
Y es que el sentimiento de soledad es uno de los más difíciles de
sobrellevar. El ser humano es, por naturaleza, social, necesita de los
otros para establecer relaciones personales y vivir de forma
satisfactoria. Aunque algunas personas sean muy autónomas e
independientes, necesitan de una u otra forma la calidad de sus
relaciones sociales para gozar de un estado de ánimo sano.
El bienestar general de una persona depende en gran medida de la calidad
de sus vínculos con los demás. De ahí que incluso los médicos definan
la salud como el bienestar físico, psicológico y social. Por tanto, la
soledad es un factor perjudicial para la salud social, que provoca
consecuencias negativas en la psicológica, como la tristeza. La salud de
una persona está expuesta a sufrir daños según las relaciones sociales
que establezca; si éstas no son satisfactorias, los sentimientos de
soledad no tardan en aparecer.
Actualmente, en nuestra sociedad existe un caldo de cultivo con los
ingredientes necesarios para que los vínculos personales sean algo
débiles, lo que desemboca en un sentimiento de soledad sutil pero
constante para algunas personas que, aunque compartan tiempo con los
demás, pueden sentirse solas por no tener excesiva confianza en sus
relaciones.
La soledad deseada (o sentirse bien en soledad)
El sentimiento de soledad no siempre es dañino. En algunos casos se
puede elegir destinar parte del tiempo a realizar tareas en solitario
como opción personal. En este caso se trata de una soledad buscada que
nada tiene que ver con sentimientos de tristeza, sino que puede ser muy
gratificante porque fomenta el bienestar emocional. En definitiva, se
trata más bien de gozar de momentos de intimidad más que de soledad.
Cuando una persona decide disponer de tiempo para sí se trata de alguien
que goza de estar sin la compañía de los demás durante un tiempo
limitado. Se trata de momentos dedicados a uno mismo que pueden ser
necesarios e imprescindibles para fomentar el bienestar personal, lo que
indica que se es capaz de estar sin otras personas, señal de autonomía e
independencia.
La soledad deseada o autonomía no es sólo una opción, resulta
recomendable para cualquiera. Gozando de esta libertad personal se puede
elegir qué es lo que más apetece en ese momento sin necesidad de dar
explicaciones a nadie, que es lo mismo que quitarse todas las
obligaciones de encima, aunque sea sólo por unas horas. Todo el mundo
debería reservar ciertos momentos de intimidad para uno mismo. Incluso
existen personas que han hecho de la soledad deseada un estilo de vida:
es el caso los “singles” que han elegido llevar una vida más
independiente, o las personas que gozan viajando solas o, incluso, los
que prefieren realizar tareas en solitario en su tiempo libre.
A pesar todo, y de la importancia que tiene saber y poder gozar de
tiempo para uno mismo, no debe caerse en el aislamiento. Disfrutar de
tiempo personal para sentirse bien puede beneficiar a la salud
psicológica siempre que no suponga un abuso y se descuiden los vínculos
que unen a las personas cercanas. La autonomía no debe ser sinónimo de
aislamiento. Cuidar y mantener las relaciones existentes siempre es una
buena inversión.
Cuando la soledad afecta
Sin embargo, la soledad no deseada suele estar relacionada con emociones
negativas que vienen motivadas por circunstancias que la persona no ha
elegido.
Cuando no se tienen vínculos con los demás o éstos son superficiales,
suelen aparecer sentimientos de tristeza que afectan al estado de ánimo y
que disminuyen la motivación para relacionarse. Aislarse socialmente no
es, normalmente, un deseo. Hay personas que optan por no relacionarse
en exceso pero desearían tener vínculos sociales satisfactorios, aunque
algo les impide relacionarse con normalidad.
Otro tipo de soledad, aunque pueda parecer algo contradictoria, es la de
estar con otras personas pero con la sensación de no sentirse parte del
grupo. Suele ocurrir cuando alguien se guarda para sí la información
que le gustaría compartir con los demás, pero que de algún modo no
encuentra la forma de hacerlo. Este es un tipo de soledad bastante
frustrante porque no permite el goce de una relación íntima que aporte
seguridad. Es habitual en personas que se guardan sus problemas para sí
mismas, bien porque no tienen la suficiente confianza para compartirlos o
porque les falta asertividad para hacer respetar sus puntos de vista.
Compartir las emociones y los sentimientos y hacer partícipes a los
demás de una parte de la intimidad personal fomenta los vínculos con los
demás. Cuando se comparte con los demás algo más que compañía, el
sentimiento de soledad disminuye en beneficio del bienestar social y
psicológico.
Los psicólogos consideran que alguien está solo cuando no mantiene
comunicación con otras personas o cuando percibe que sus relaciones
sociales no son satisfactorias. Tres características definen la soledad:
es el resultado de relaciones sociales deficientes, constituye una
experiencia subjetiva ya que uno puede estar solo sin sentirse solo o
sentirse solo cuando se halla en grupo; y, por último, resulta
desagradable y puede llegar a generar angustia.
Se puede definir la soledad como la diferencia entre el nivel de
contacto social que deseamos y el que realmente alcanzamos. Por eso,
resulta difícil establecer lo que es una persona “solitaria”, porque de
hecho este perfil depende en gran parte de lo que cada individuo
considera como “estar solo”.
Sin embargo, sí existe un factor decisivo que determina la soledad real:
la calidad de las relaciones personales, y no su cantidad. La ausencia
de familiares y amigos cercanos es, por eso, un hecho grave que puede
afectar a la salud advierten los investigadores.
El tema ha cobrado enorme importancia, ya que tiene una alta incidencia.
El 35% de la población de entre 25 y 40 años vive sola. La soledad
también se considera como uno de los posibles factores que causan otros
desórdenes. Entre ellos depresión, suicidio y graves problemas médicos,
como las enfermedades cardiovasculares.Tambien según los últimos
estudios el sistema inmunologico se ve afectado por situaciones
prolongadas de soledad. En las encuestas para determinar los factores
que más contribuyen a la felicidad humana, los encuestados siempre citan
la conexión con los amigos y el amor familiar, la intimidad, la riqueza
social-la afiliación por encima o por la fama,incluso por encima de la
salud física.
La soledad refleja una percepción del individuo respecto a su red de
relaciones sociales, bien porque esta red es escasa o porque la relación
es insatisfactoria o demasiado superficial. Se distingue dos tipos de
soledad: la emocional, o ausencia de una relación intensa con otra
persona que nos produzca satisfacción y seguridad, y la social, que
supone la no pertenencia a un grupo que ayude al individuo a compartir
intereses y preocupaciones. La definición más común de soledad es la de
carencia de compañía y se tiende a vincularla con estados de tristeza,
desamor y negatividad, obviando los beneficios que una soledad ocasional
y deseada puede reportar.
Sufren de soledad los individuos que tienen carencia de:
- Oportunidad de expresar sentimientos íntimos a otra persona
- Un grupo de amigos del cual sentirse parte
- Alguien que necesite de su amor
- Alguien que lo desee físicamente
- Personas con quienes compartir valores e intereses
- Amigos para compartir actividades recreativas
- Relaciones en el trabajo
- Un sentido de confianza en los amigos íntimos
- Intimidad física en forma regular
Es importante destacar que existe la soledad crónica en aquellas
personas que no han sido capaces de establecer relaciones satisfactorias
por un período de varios años y por lo menos a través de dos etapas de
su vida, como podrían ser la adolescencia y la adultez joven; o la
adultez joven y la edad madura. También existe la soledad temporal, que
incluye un estado de ánimo breve y ocasional de soledad, por ejemplo
después del trabajo, o durante los fines de semana.
Somos seres sociales que necesitamos de los demás para hacernos a
nosotros mismos. Y no sólo para cubrir nuestras necesidades de afecto y
desarrollo personal, sino también para afianzar y revalidar nuestra
autoestima, ya que ésta se genera cada día en la interrelación con las
personas que nos rodean. Para que la vida tenga sentido todos
necesitamos una estabilidad afectiva, lo que no significa que haya que
tener pareja o vivir según modelos establecidos. Estar solo es bueno, y
disfrutar de la propia soledad está muy bien, pero llega un punto en el
que también necesitamos proyectar nuestra energía y proyectos para un
bien común porque somos seres relacionales. La estabilidad afectiva nos
permite confiar que somos aceptados por el grupo, que lo que somos y lo
que hacemos está bien recibido, y eso nos da mucha libertad y
tranquilidad.
Es paradójico el hecho de que vivimos en sociedades masificadas y sin
embargo a veces nos sentimos tremendamente solos. Te puedes sentir solo
en medio de la Plaza Catalunya, o comiendo en familia el día de Navidad.
Pero este sentimiento no tiene que ver con el estar solo o no, sino con
la proximidad que tienes con las personas. Una persona puede estar
aislada, en un refugio de montaña, pero sentirse acompañada porque sabe
que alguien piensa en ella, se preocupa, la quiere, y está pendiente de
si las cosas le van bien o no. Hay que diferenciar entre la soledad
física y la emocional.
La soledad sociales la de quien apenas habla más que con su familia, sus
compañeros de trabajo y sus vecinos es una soledad muy común en este
mundo nuestro. Nos sentimos incapaces de contactar con un mínimo de
confianza con quienes nos rodean. Plantamos un muro a nuestro alrededor y
vivimos el vacío que nosotros mismos creamos y que justificamos con
planteamientos como "no me entienden", "cada vez que confías en alguien,
te llevas una puñalada". Si la soledad es deseada nada hay que objetar,
aunque la situación entraña peligro: el ser humano es social por
naturaleza y una red de amigos con la que compartir aficiones,
preocupaciones y anhelos es un cimiento difícilmente sustituible para
asentar una vida feliz.
Por naturaleza, somos criaturas sociales, y si bien, uno puede llegar a
negarse a esta demanda en determinadas ocasiones, no puede vivir sin un
contacto significativo con otras personas, por lo menos, con una sola
persona. Esa soledad no deseada puede convertirse en angustia, si bien
algunos se acostumbran a vivir solos.
Fuentes: elblogdeffuentes, todoensalud, ayudapsicologica
Tomado de http://jesusgonzalezfonseca.blogspot.com
martes, 27 de septiembre de 2016
Cómo ser feliz en la tercera edad
Un reciente estudio español concluye que uno es más feliz de mayor cuando también lo ha sido de joven
Por JOSÉ ANDRÉS RODRÍGUEZ

reikiadomicilio.
La felicidad es uno de los grandes objetivos vitales de todas las personas. Según un estudio reciente llevado a cabo por científicos de la Universidad de Granada, publicado en 'Journal of Happiness Studies', es más probable llegar a ser un anciano feliz si se ha gozado de una vida feliz. Pero, ¿cuáles son las claves para lograr la ansiada felicidad? El artículo explica la importancia de contar con el apoyo de amigos y familiares y de poder disfrutar de las actividades cotidianas.
Feliz de joven, feliz de mayor
Cada vez más científicos estudian qué es la felicidad y qué factores son los que acercan a ella. En fechas recientes, investigadores de la Universidad de Granada entrevistaron a 154 personas de entre 65 y 96 años para saber cuál era su grado de felicidad en la actualidad y cuál había sido en el pasado. Una de las principales conclusiones que obtuvieron es que las personas mayores son más felices cuando lo han sido de jóvenes.
Como explica Débora Godoy, del Grupo de Investigación de Psicología de la Salud y Medicina Conductual de la Universidad de Granada y una de las autoras del estudio, "la felicidad es bastante estable en el tiempo, no es una emoción pasajera que viene y va. Creemos, con los hallazgos previos de otros investigadores, que las personas que han sido felices a lo largo de su vida han ido construyendo recursos para ser feliz". Así, cuando son mayores, pueden beneficiarse de esa magnífica inversión que han hecho a lo largo de su vida.
Gozar de familia y amigos, no sufrir depresión y poder realizar las tareas cotidianas son factores que acercan a la felicidad
Aunque, por otro lado, las personas mayores que participaron en la investigación señalaron que eran menos felices en el presente que en el pasado. "De todos modos, los mayores del estudio son bastante felices en la actualidad, pues obtienen una puntuación de 6,6 sobre 10", añade Godoy. Una calificación que, como comenta esta científica, es similar a la que dan las personas de la tercera edad de otros países europeos en estudios parecidos. Por otro lado, según los resultados del sondeo, "muy poca gente señala que es infeliz (puntuaciones por debajo de cinco puntos) o muy feliz (por encima de ocho puntos)".
Factores para ser feliz en la tercera edad
En la encuesta, se incluían personas que vivían en sus hogares y en residencias. A pesar de que estas últimas se declaraban igual de felices que las personas que estaban en sus casas, había diferencias en aspectos relacionados con la calidad de vida. Quienes vivían en residencias eran más dependientes, no podían realizar tantas actividades relacionadas con el ocio y sentían menos el apoyo de sus familiares.
Aparte de haber gozado de una vida feliz, los mayores que se declaraban más felices coincidían en que gozaban de una red familiar que los apoyaba, no sufrían depresión y podían hacer sus tareas cotidianas con normalidad. Y es que los factores que acercan a estas personas a este estado de bienestar son, como señala Godoy, que "tengan un buen balance afectivo (más emociones positivas que negativas), que se sientan satisfechas en general con su vida, que se sientan capaces de realizar sus tareas cotidianas y que tengan amigos y familiares con quienes compartir las cosas buenas de la vida".
También es de gran ayuda gozar de buena salud o, por lo menos, de una salud medianamente buena. "Aunque es importante decir que la mayoría de las personas con enfermedades crónicas o incluso graves son también felices o incluso muy felices", apunta la investigadora. Y asegura, además, que la situación económica, aunque es importante para la felicidad, "lo es mucho menos de lo que mucha gente piensa".
Y si, llegados a cierta edad, no se ha alcanzado un nivel satisfactorio, no hay que caer en la desesperanza. "A los autores de este estudio, lo que más nos interesa resaltar es que la felicidad es modificable. Cada uno puede construir su estado de ánimo. Las personas podemos hacer mucho por sentirnos satisfechos", insiste la experta.
Felicidad: la importancia de pasarlo bien
El ocio es uno de los factores que parece tener un peso importante en la felicidad de las personas mayores. Entretenerse en compañía de otras personas proporciona emociones positivas.
No obstante, este ocio puede ser de cualquier tipo, incluso electrónico, es decir, el que se lleva a cabo con ordenadores, teléfonos móviles, tabletas, etc. Según un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Carolina del Norte (EE.UU.), publicado en 'Computers in Human Behavior', las personas de la tercera edad que practican ocio electrónico son más felices que las que no lo hacen. Y, además, corren menos riesgo de sufrir una depresión.
(Tomado de eroski consumer)
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Imagen: roblisameehan
La felicidad es uno de los grandes objetivos vitales de todas las
personas. Según un estudio reciente llevado a cabo por científicos de la
Universidad de Granada, publicado en 'Journal of Happiness Studies', es
más probable llegar a ser un anciano feliz si se ha gozado de una vida
feliz. Pero, ¿cuáles son las claves para lograr la ansiada felicidad? El artículo explica la importancia de contar con el apoyo de amigos y familiares y de poder disfrutar de las actividades cotidianas.
Feliz de joven, feliz de mayor
Cada vez más científicos estudian qué es la felicidad y qué factores son los que acercan a ella. En fechas recientes, investigadores de la Universidad de Granada entrevistaron a 154 personas de entre 65 y 96 años para saber cuál era su grado de felicidad en la actualidad y cuál había sido en el pasado. Una de las principales conclusiones que obtuvieron es que las personas mayores son más felices cuando lo han sido de jóvenes.Como explica Débora Godoy, del Grupo de Investigación de Psicología de la Salud y Medicina Conductual de la Universidad de Granada y una de las autoras del estudio, "la felicidad es bastante estable en el tiempo, no es una emoción pasajera que viene y va. Creemos, con los hallazgos previos de otros investigadores, que las personas que han sido felices a lo largo de su vida han ido construyendo recursos para ser feliz". Así, cuando son mayores, pueden beneficiarse de esa magnífica inversión que han hecho a lo largo de su vida.
Gozar de familia y amigos, no sufrir depresión y poder realizar las tareas cotidianas son factores que acercan a la felicidadAunque, por otro lado, las personas mayores que participaron en la investigación señalaron que eran menos felices en el presente que en el pasado. "De todos modos, los mayores del estudio son bastante felices en la actualidad, pues obtienen una puntuación de 6,6 sobre 10", añade Godoy. Una calificación que, como comenta esta científica, es similar a la que dan las personas de la tercera edad de otros países europeos en estudios parecidos. Por otro lado, según los resultados del sondeo, "muy poca gente señala que es infeliz (puntuaciones por debajo de cinco puntos) o muy feliz (por encima de ocho puntos)".
Factores para ser feliz en la tercera edad
En la encuesta, se incluían personas que vivían en sus hogares y en residencias. A pesar de que estas últimas se declaraban igual de felices que las personas que estaban en sus casas, había diferencias en aspectos relacionados con la calidad de vida. Quienes vivían en residencias eran más dependientes, no podían realizar tantas actividades relacionadas con el ocio y sentían menos el apoyo de sus familiares.Aparte de haber gozado de una vida feliz, los mayores que se declaraban más felices coincidían en que gozaban de una red familiar que los apoyaba, no sufrían depresión y podían hacer sus tareas cotidianas con normalidad. Y es que los factores que acercan a estas personas a este estado de bienestar son, como señala Godoy, que "tengan un buen balance afectivo (más emociones positivas que negativas), que se sientan satisfechas en general con su vida, que se sientan capaces de realizar sus tareas cotidianas y que tengan amigos y familiares con quienes compartir las cosas buenas de la vida".
También es de gran ayuda gozar de buena salud o, por lo menos, de una salud medianamente buena. "Aunque es importante decir que la mayoría de las personas con enfermedades crónicas o incluso graves son también felices o incluso muy felices", apunta la investigadora. Y asegura, además, que la situación económica, aunque es importante para la felicidad, "lo es mucho menos de lo que mucha gente piensa".
Y si, llegados a cierta edad, no se ha alcanzado un nivel satisfactorio, no hay que caer en la desesperanza. "A los autores de este estudio, lo que más nos interesa resaltar es que la felicidad es modificable. Cada uno puede construir su estado de ánimo. Las personas podemos hacer mucho por sentirnos satisfechos", insiste la experta.
Felicidad: la importancia de pasarlo bien
El ocio es uno de los factores que parece tener un peso importante en la felicidad de las personas mayores. Entretenerse en compañía de otras personas proporciona emociones positivas.
No obstante, este ocio puede ser de cualquier tipo, incluso electrónico, es decir, el que se lleva a cabo con ordenadores, teléfonos móviles, tabletas, etc. Según un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Carolina del Norte (EE.UU.), publicado en 'Computers in Human Behavior', las personas de la tercera edad que practican ocio electrónico son más felices que las que no lo hacen. Y, además, corren menos riesgo de sufrir una depresión.
No obstante, este ocio puede ser de cualquier tipo, incluso electrónico, es decir, el que se lleva a cabo con ordenadores, teléfonos móviles, tabletas, etc. Según un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Carolina del Norte (EE.UU.), publicado en 'Computers in Human Behavior', las personas de la tercera edad que practican ocio electrónico son más felices que las que no lo hacen. Y, además, corren menos riesgo de sufrir una depresión.
Un reciente estudio español concluye que uno es más feliz de mayor cuando también lo ha sido de joven
Ejercicio en la tercera edad
Antes y después de practicar cualquier sesión deportiva, se deben realizar estiramientos musculares para calentar articulaciones y músculos, flexibilizar los tendones y preparar al corazón y los pulmones.
©Photodisc
Consecuencias del envejecimiento del cuerpo
El organismo con el tiempo sufre una serie de transformaciones que se pueden resumir en dos consecuencias básicas.- Por un lado los tejidos pierden un porcentaje significativo de agua en su composición, que se sustituye por fibras cicatrizales y depósitos de diversas sustancias, convirtiéndose en más rígidos y menos útiles. Los huesos se vuelven entonces más quebradizos, los tendones se rompen con más facilidad, los músculos desarrollan menos potencia, las articulaciones se deforman y pierden capacidad de movilidad, etc.
- La otra consecuencia es la disminución de la capacidad homeostática. El concepto de homeostasis es fundamental para entender el funcionamiento de todos los seres vivos y se refiere a la capacidad del organismo de “compensarse” o “mantenerse igual” aunque el medio externo cambie. Un ejemplo: la temperatura interna del ser humano es aproximadamente de 37º C. Si el ambiente exterior es más frío el cuerpo lo compensa tiritando, es decir mediante contracciones musculares involuntarias que lo calientan. Por el contrario, si hace demasiado calor sudaremos, debido a que la evaporación del sudor en la piel produce un enfriamiento.
¿Debe una persona mayor practicar deporte?
El dicho “La función crea el órgano” sigue siendo totalmente válido para los mayores. La disminución de capacidades y degeneración de tejidos no se detiene pero sí se retarda con el deporte adecuado y practicado de forma mesurada.¿Debe hacerse un chequeo previo al inicio de una actividad deportiva?
El médico de cabecera juega un papel fundamental. Es muy importante conocer el estado real de salud para afrontar las limitaciones antes comentadas, que varían en cada persona y que dependen de dos factores: las enfermedades que padece o ha padecido y la práctica previa de algún deporte.La persona mayor presenta habitualmente una serie de enfermedades, que muchas veces desconoce porque no dan síntomas o son aparentemente irrelevantes. Entre ellos destaca la hipertensión, que puede dañar gravemente el corazón, los riñones y el cerebro, provocando incluso la muerte. Todo ello es evitable acudiendo regularmente al centro de salud para tomarse la tensión y, si se eleva, cumpliendo la dieta o medicación adecuadas prescritas por su médico.
Es conveniente conocer el estado del corazón y los pulmones mediante la auscultación de rutina y en los casos que estime oportunos realizando un electrocardiograma y una radiografía del tórax.
La exploración general de la tonicidad muscular y de la capacidad de movilidad y resistencia de las articulaciones sirve para evaluar el estado físico general.
Finalmente, un análisis de sangre nos indicará la capacidad del riñón para filtrar las toxinas; los niveles de azúcar en sangre (muchas diabetes se descubren en análisis de rutina) y la composición de las células sanguíneas, de las que depende la resistencia a las infecciones, la coagulación de las heridas y la capacidad de oxigenación –de dar vitalidad– a los tejidos del cuerpo.
Ejercicios que se deben evitar
Cuando hay enfermedades avanzadas de los órganos internos el deporte en general se contraindica, ya que el riesgo de una descompensación es alto: infarto de miocardio, insuficiencia aguda respiratoria o renal, embolias o hemorragias cerebrales. Sí pueden ser útiles según los casos unos ejercicios fisioterápicos específicos bajo estricta supervisión del profesional sanitario.Si la enfermedad que se padece es articular, habitualmente es una artrosis (desgaste articular) que suele afectar a la cadera y rodilla, y deben evitarse todos los deportes que requieran recorrer terrenos irregulares (por ejemplo el trekking), impactos (frenadas y arrancadas que se producen en el fútbol, tenis) y movimientos bruscos (cuidado con el golf por el giro rápido de rodilla, cadera y hombro que se produce al lanzar la pelota) ya que se produce un mayor roce de los cartílagos articulares. Igualmente se evitarán si el paciente es portador de prótesis articular, porque puede aflojarse de su anclaje al hueso.
En general no se aconsejan deportes de gran esfuerzo como el fútbol o tenis (y menos aún el paddle) por el alto riesgo de sobrecargas cardíacas, respiratorias y de hemorragia cerebral.
Deportes que se pueden practicar
El deporte por excelencia en la tercera edad es la natación, o en su caso los ejercicios suaves en agua. Los movimientos son entonces armónicos, sin impactos; el empuje del agua disminuye el peso del cuerpo descargando las articulaciones, la climatización habitual de las piscinas modernas permite una temperatura agradable y tolerable por el mayor.Los pulmones aumentan la capacidad de llenado de aire y el corazón se tonifica. El trabajo muscular fortalece las venas y evita las trombosis.
Si el médico permite montar en bicicleta la recomendación habitual es recorrer carreteras llanas y con un desarrollo intermedio, que evita sobrecargar en exceso las rótulas y las lumbares.
De igual forma, el jogging debería practicarse por terrenos llanos, elásticos (hierba) o en su defecto utilizando plantillas viscoelásticas o calzado con cámara de aire, que absorben los impactos de la zancada.
En el golf deben evitarse los golpes largos o sobre la arena del banker.
Recomendaciones generales para el mayor deportista
En general, antes y después de practicar cualquier sesión deportiva, se deben realizar estiramientos musculares para calentar articulaciones y músculos, flexibilizar los tendones y preparar al corazón y los pulmones para el gasto de energía que supondrán las contracciones musculares.Habitualmente el médico de cabecera puede suministrar al paciente unas tablas con dichos ejercicios, que se harán de forma suave y progresiva, evitando movimientos bruscos y posturas forzadas: se notará tensión en el músculo y tendón estirados, pero de ninguna manera se debe sentir dolor. Los hipertensos deben evitar beber un volumen excesivo de agua, porque sobrecargan el riñón y el corazón.
Los diabéticos que se inyectan insulina deben tener igualmente cuidado, porque el gasto de energía excesivo quemará mucho azúcar y se puede presentar un coma por hipoglucemia.
Si aparecen mareos, dolor fuerte de cabeza, dolor en el pecho o sensación de ahogo, se debe acudir a un servicio de urgencias.
(Tomado de http://netdoctor.elespanol.com/)
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